Lejos del valle y de la capital,
donde la cordillera se hace azul,
donde la distancia es el monte
y al cielo se le trata de tu a
tu.
Donde los pastores crearon un país,
donde la justicia era un honor,
esa es la tierra donde yo nací.
Noble hogar donde un día
los hombres marcaron su ley.
Hay una cruz en El Saso
donde los mastines aúllan
soledad,
donde cada noche enciendo el fuego
pa' cenar
migas, uva y vino por los que se
han ido.
Yo maldigo la cuiudad
porque todos se fueron de aquí,
solo quedábamos Germán
y yo.
Germán se murió en
Febrero,
ahora solo se oye su ganado.
Ahora solo el eco y yo.
Hay una cruz en El Saso
donde los mastines aúllan
soledad,
donde cada noche enciendo el fuego
pa' cenar
migas, uva y vino por los que se
han ido.
Yo maldigo la ciudad.
"Padre, que el pueblo ya no es
pa' vivir,
venga con nosotros a Madrid..."
Así me hablan mis hijos
pero yo me quedo,
y aquí he de morir.
Con las manos llenas y un nombre
de rey,
marcado por el viento y por el
sol,
mi vida es parte de esta tierra.
Yo pertenezco a esa raza de hombres
que un día marcaron su ley.