Pienso que tú no has cambiado
y no me vengas con maquillaje de
buen ciudadano.
Con la mitad de tu vieja amistad
volvería a empezar todo
lo que hice a tu lado.
Siento que tú no has cambiado,
es lo mismo que ayer, cuando ibas
a echarme una mano,
cuando no puedieron hacernos pensar
que es más fácil
tragar
que andar cortando por lo sano.
Y ahora te espero para proseguir
los dos
caminando en misma dirección,
te acuerdas que cantamos aquella
vieja canción
cuando nos conjuramos con un simple
corte en la mano.
Pienso que tú no has cambiado
y no me vengan con libertad y a
pasar por el aro.
Con la mitad de tu vieja amistad
volvería a empezar todo
lo que hice a tu lado.
Y ahora me esperas para proseguir
los dos
rechazando cualquier ocasión
de separarnos siempre a mitad del
camino, andamos
como cuando juramos para siempre
ser como hermanos.
Pienso que tú no has cambiado
y no me vendan ideología
de corte barato.
La facilidad para disimular, la
verdad,
se nos da un poco mal.
Por eso cantamos "¡Ayayai..."!